Argumentación Desarrollada
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Universidad Pedagógica Experimental Libertador Instituto Pedagógico de Caracas Subprograma de Especialización en Lectura y Escritura Curso: Fundamentos Pedagógicos de la Lectura y la Escritura F
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Participante: Eliana Aguilera
Cohorte: 2009-III
Las teorías de aprendizaje en la enseñanza de la lectura y la escritura
(Argumentación desarrollada)
Es bien sabido que el aprendizaje puede definirse a partir de diferentes teorías que explican el proceso de asimilación e incorporación de nueva información. Estas teorías, asimismo, se relacionan con la explicación de los procesos de lectura y escritura desde su adquisición hasta su desarrollo por constituirse ambas herramientas básicas de la educación. Por consiguiente, la lectura y la escritura pueden interpretarse como un tipo de aprendizaje que comienza indudablemente en el hogar y se formaliza en el ámbito escolar. Ahora bien, de esta distinción contextual del aprendizaje de la lectura y la escritura nos interesa resaltar la forma como el docente ha enseñado a sus alumnos a leer y a escribir. Es esencial conocer los métodos empleados en el aula de clase y las estrategias didácticas igualmente aplicadas, para promocionar la lectura y motivar la escritura.
Leer y escribir son procesos que permiten el disfrute y la recreación, así como también permiten conocer, aprender y seguir instrucciones. Estas cualidades de la lectura y la escritura deberían convertirse en el fin último de todo proceso de enseñanza y aprendizaje en el ámbito escolar. Ello claro está, si se fomentan buenas bases desde la educación inicial. La forma de aprender a leer y escribir, ha sido explicada por diferentes autores y diversas teorías. Dichas teorías establecen bases conceptuales que definen el aprendizaje como un proceso complejo. Pero ¿cual sería la teoría más idónea a la hora de explicar el proceso de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura en la escuela?, ¿se debe seguir una receta para enseñar a leer y escribir a los niños?, ¿es importante que el docente se actualice y aplique sus propios métodos durante la enseñanza de la lectura y la escritura?, y ¿existen fundamentos pedagógicos específicos que le indiquen al maestro cómo enseñar a leer y escribir? A continuación, algunas reflexiones al respecto.
Dentro de las teorías que explican la enseñanza y aprendizaje se encuentra el conductismo. Este enfoque, hace referencia a las conductas observables y explica que el aprendizaje se logra cuando se demuestra o se exhibe una respuesta apropiada a partir de un estímulo ambiental específico. Al respecto Watson (citado en Ríos, s.f) comenta: “el conductismo, sostiene que la materia de estudio de la psicología humana es el comportamiento o las actividades del ser humano (pág. 26). Por su parte, el cognoscitivismo señala el estudio de procesos cognitivos más complejos como el pensamiento, la solución de problemas, el lenguaje, la formación de conceptos y el procesamiento de la información. Este último enfoque se dedica a la conceptualización de los procesos de aprendizaje y se ocupa de conocer cómo la información es recibida, organizada, almacenada y localizada. El hombre como ser racional posee una memoria y una capacidad de pensamiento que le permite reflexionar sobre su actuación. Además éste es capaz de llegar a un aprendizaje significativo y de relacionar la información a partir de los esquemas que posee. Y con respecto a lo antes planteado, Marcia Castillo comenta que según Ausubel “el aprendizaje debe ser una actividad significativa y esto se logra cuando se dan relaciones entre el conocimiento nuevo y el que posee el alumno” (sec. 1). Si adaptamos esta idea cognoscitiva y significativa del aprendizaje a la lectura y la escritura, encontramos que el niño llega al aula de clase con experiencias previas del manejo con materiales impresos adquiridas en su hogar y su comunidad. Por ende, es en la escuela donde se formaliza este proceso de relación con el nuevo conocimiento.
De lo anteriormente señalado, considero que la mejor forma de concebir el aprendizaje es a partir de lo que plantea la teoría cognoscitiva. El proceso de enseñanza y aprendizaje va más allá de la respuesta a un estímulo y en lo concerniente a la lectura y escritura, se consideran éstas herramientas que permiten evidenciar el proceso de almacenamiento y producción. Para leer y escribir hay que observar, analizar, evocar y construir. Esto requiere de una actividad mental profunda por parte de los que participan en el proceso de comunicación escrita.
Siguiendo con el planteamiento de teorías para guiar la acción docente en aula, Piaget diría que el alumno pasa por etapas, llegando a un estado de equilibrio. Es decir, que realizaría un proceso de andamiaje entre el conocimiento nuevo y el ya existente. Ahora bien, creo que esta concepción cognitiva y constructiva de la adquisición del aprendizaje es aplicable al aprendizaje de la lectura y la escritura por múltiples razones. La primera, se relaciona con la idea de que la práctica de estos procesos con los alumnos requiere de una dedicación constante, si se quiere realizar un trabajo de calidad y si se pretende llegar a la comprensión. Leer y escribir son actividades cognoscitivamente complejas que involucran una concepción biológica, psicológica, afectiva y social del individuo. La segunda razón tiene que ver con el proceso de construcción que hacen los alumnos para comunicar ideas. Esto hace que sea necesario el manejo de herramientas y la mediación del docente, para lograr una interacción efectiva tanto de escritor a lector como de lector a escritor. La tercera razón afirma que los seres humanos contamos con estructuras que nos permiten practicar la lectura y la escritura porque tenemos un sentido y un objetivo para comunicarnos a través de ellas. Es por ello que se concibe a la lectura y la escritura como procesos de comunicación básicos entre las personas más que simples actividades escolares.
La enseñanza de la lectura y la escritura, requiere desde su nivel inicial un enfoque más amplio del simple entendimiento de leer como decodificación a la cual nos tiene acostumbrados la escuela tradicional. En nuestras escuelas no se enfatiza la enseñanza de la comprensión y la producción de textos. La realidad de la educación venezolana se reduce “didácticamente hablando” al seguimiento de un libro de texto (receta) para que el niño “lea” y “escriba”. Un ejemplo de lo antes planteado se puede observar en las aulas de educación inicial. En estos lugares, definitivamente destinados al aprendizaje, los maestros trabajan la lectura y la escritura con libros que todavía practican algún método específico, por lo general, el método silábico. En esta práctica educativa se establece la “toma de lectura” como una actividad rutinaria y ritualizada. Ello, desmotiva al alumno a explorar nuevos conocimientos y a avanzar en el aprendizaje de estos procesos. Leer y escribir se convierten entonces en obligaciones escolares sin función recreativa ni mucho menos instrumental. De igual manera, el rechazo hacia la lectura y la escritura es fomentado desde lo que el niño observa en el hogar. Si la familia no demuestra interés por leer y escribir, el niño no estará motivado. Esta situación unida a una mala praxis del docente provoca la desmotivación de los alumnos a la hora de practicar estos procesos.
Ciertamente no existe una guía o un manual para enseñar a leer y a escribir. El maestro quiere recetas, pero no las hay. Los fundamentos para la enseñanza de la lectura y la escritura deben surgir del docente y los conocimientos que éste posea. Es absolutamente válido apoyarse en varios autores de una misma tendencia filosófica y psicológica. El mundo de la lectura y la escritura es muy amplio y no se puede abarcar a través de un único libro de texto que reproduce una única ideología, punto de vista o forma de percibir el mundo de un autor. La actualización docente es fundamental. La investigación permitirá que el maestro conozca nuevos métodos, teorías y planteamientos que le ayuden a mejorar su función dentro del aula. Aquel maestro mediador de conocimientos que se quede con una posición única, no avanzará y perjudicará a sus estudiantes con una praxis repetitiva. Mi experiencia como facilitadora de los procesos de enseñanza de la lectura y la escritura en el aula regular y el aula especial me permite afirmar que podemos enseñar a leer y a escribir con diversos materiales impresos. Utilizar desde un libro hasta recursos cercanos al contexto de los niños (etiquetas de productos, revistas, folletos, entre otros) es una idea que acercará a los niños a valorar la lectura y la escritura como verdaderas prácticas sociales. También es importante que el alumno conozca su mundo y se interese por indagar más de él a través de la interacción con diferentes tipos de textos.
Finalmente y retomando lo antes mencionado, considero que es responsabilidad del docente iniciar una búsqueda de los fundamentos pedagógicos que guiará el proceso de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura. Por ello, enseñar a leer y escribir será una tarea con resultados eficientes si el docente: (a) tiene una concepción clara sobre el aprendizaje; (b) concibe la práctica de una teoría relacionada con la enseñanza de la lectura y la escritura; (c) conoce los diferentes tipos de textos y su uso de acuerdo con sus funciones comunicativas; (d) toma consciencia de que no existe una “receta” que guíe el proceso de enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura. De esta manera, promover la constante actualización de los docentes se convierte en un reto. En mi opinión, el conocimiento de nuevos postulados y la práctica de los mismos harán de la educación una acción de éxito. Los estudiantes de hoy no son los mismos de antes y la concepción que se tiene del aprendizaje es mejor explicada en los actuales momentos. Si el maestro desconoce las teorías en que puede sustentar su práctica, las estrategias formuladas en su didáctica pueden estar descontextualizadas y, por ende, no se ajustarán a las necesidades educativas de los alumnos. Es importante que los docentes en formación entiendan que enseñar a leer y a escribir no es una materia más que deba aprobarse. Tampoco enseñar a leer y a escribir es un curso que señale unos pasos específicos para ello. Dependerá de nosotros y de nuestros conocimientos teóricos y prácticos, la enseñanza de estas prácticas tan complejas e importantes en el desarrollo del ser humano.
Referencias
Ríos, P (s.f) Psicología: La aventura de conocernos. Caracas: Editorial Texto.
Castillo, M (2004). Aproximaciones desde la teoría del aprendizaje [Documento en línea]. Disponible en:
http://www.rmm.cl/index_sub2.php?id_contenido=1884&id_seccion=709&id_portal=132 [Consulta: 2009, diciembre 14]